Resiliencia

 

Acabo de darme cuenta de que en todos estos años nunca he escrito nada sobre la resiliencia. Y es curioso porque es una de las palabras que no sólo ha formado parte de mi vida en tantas ocasiones, sino que también forma parte de mí misma.

Imagino que lo primero que habrá llamado tu atención es el camaleón, ¿verdad? Sé que la imagen que posiblemente asocies a la resiliencia sea la del fénix, pero personalmente creo que es un error bastante común.

El fénix simboliza el resurgimiento, volver a nacer, aparecer de nuevo de entre las cenizas. Yo asocio al fénix con esos momentos de tu vida por los que todos pasamos en algún momento en los que nos hundimos y tocamos fondo. Ahí sólo tenemos dos opciones: Nadar hacia arriba con todas nuestras fuerzas o dejarnos morir. Y es ahí cuando, si decidimos nadar, surge el fénix. Es ahí cuando sí podemos decir que estamos empezando de nuevo. Es ahí cuando tú te conviertes en fénix.

Sin embargo, la resiliencia es algo un tanto diferente, al menos para mí. La resiliencia es la capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones que la vida nos va continuamente poniendo delante y de ser capaz de sacar siempre el lado positivo de cada una de ellas. Por eso yo simbolizo la resiliencia con el camaleón, ya que al final se trata de una adaptación al entorno en el que de repente la vida te suelta y al que tienes que enfrentarte.

Tengo muchos defectos, pero si hay algo que se me da bien es ser resiliente. La vida me ha puesto trabas desde que cumplí los 16. Algunas eran piedras en el zapato, otras han sido montañas que escalar, pero siempre he salido adelante, y sigo haciéndolo incluso a día de hoy. Llevo 6 meses en plena lucha, pero estoy saliendo victoriosa, como siempre lo he hecho. Como siempre digo y agradezco, tengo gente a mi lado que me apoya diariamente, que tira de mí en mis momentos más jodidos y con la que cuento incondicionalmente, pero sobre todo me tengo a mí misma, que soy mi mayor apoyo y la persona que más y mejor me conoce, y precisamente por eso sé hasta dónde soy capaz de llegar y cuáles son mis capacidades.

Y a ti, si por casualidades de la vida (o por tu maktub) alguna vez vuelves a entrar aquí y me lees, quiero decirte algo. Porque yo sí voy de frente y precisamente por eso quiero dejarlo aquí escrito, para que lo leas tantas veces como lo necesites, así que estate muy atenta porque esto es sólo para ti:

Durante estos meses he pasado por varias fases, imagino que igual que tú. Te he odiado y no he querido saber nada de ti, pero gracias a mi enorme trabajo psicológico y al tiempo, que es mágico, estoy curándome. A día de hoy he sido capaz de perdonarte cómo y de la forma en la que te fuiste, y no te guardo ningún rencor. Te sigo queriendo muchísimo, siempre voy a estar para ti y siempre vas a tener un hueco en mi vida, pero aquí es donde cambia la cosa, y es que ya nada de eso va a ser a costa de juegos, mentiras ni manipulaciones. Porque mientras más actúes de esa forma, más me alejarás de ti, y si estás leyendo esto es porque ya posiblemente te habrás dado cuenta de que ya no tienes tan fácil acceder a mí a través de mensajes que envías para inmediatamente volver a desaparecer. Y es que no sé si lo haces aposta o no, pero esas actitudes tuyas aún me hacen daño y ya no estoy dispuesta a volver a pasar por ahí.

Acabas de cumplir años, ya no eres ninguna niña y ya va siendo hora de que empieces a enfrentarte a tus sentimientos y a los míos, y a asumir las consecuencias. Repito, yo estoy yendo de frente y es lo único que siempre he esperado de cualquier persona, pero ahora lo espero de ti también.

Dicho todo esto, si en algún momento estás dispuesta a tratarme como me merezco, que es ante todo con respeto y con la verdad por delante, tienes un millón de formas de acercarte a mí, aunque con tus actos vayas cerrándote puertas conmigo por otro lado. Si por el contrario no estás capacitada para ello o sigo sin compensarte por el motivo que sea, entonces te deseo lo mejor de todo corazón y siempre me alegraré de todas las cosas bonitas que te pasen. Y si este fuera el caso, sólo te pediré un favor: Sigue tu camino y no te gires siquiera a mirarme tan sólo para hacerme daño porque me haces retroceder y no lo pienso volver a permitir.

Y si no eres esa persona a la que dedico estas líneas, recuerda entonces que caerse está permitido, pero levantarse es obligado.


"Te diría que volvieras, pero eso no se pide..."

Comentarios