La realidad
"Tú no quieres que eso pase, pero la realidad es que está pasando. La realidad y tú no estáis en el mismo punto."
Así empezó una conversación con una amiga tras salir del hospital. Sin medias tintas, sin filtros. Directa al corazón. Pero para eso están las buenas amigas, para decirte las cosas tal y como son, aunque duelan. Porque la verdad puede tener tantas versiones como personas implicadas haya, pero la realidad es siempre sólo una.
¡Y cuántas cosas han pasado desde entonces! He pasado de sentir un dolor horrible a sentir una rabia y una ira increíble. Sí, antes de nada, reconozco mi error. Reconozco haber hecho mal al acercarme a cierta gente por intentar sentir cerca a esa persona que, una vez más y como no podía ser de otra forma, volvió a marcharse. Y volvió a irse justo cuando he estado a punto de morirme tras pasar 9 días intubada. Y cuando pensaban que ya de ésta sí que no saldría, salí. Así que cuando recuperé mi móvil después de 9 días vi que tenía cientos de mensajes, pero ninguno de la persona que más esperaba. Así que cuando fui yo a escribirla, me encontré con que estaba bloqueada. Sí, de nuevo. Sí, otra vez. Sí, tal y como era de esperar.
Empezaron a pasar las semanas y empecé a descontrolarme de nuevo, como en Enero del año pasado. Usé una cuenta falsa para acercarme a gente cercana a ella y saber cualquier cosa de ella: Cómo estaba, qué hacía, lo que fuera. Ese fue mi error. Mi "gran" error. Querer sentirme cerca de ella de alguna forma. Porque la necesitaba, aún sabiendo que ella a mí no. ¿Lo hice mal? Posíblemente sí.
Pero lo que ha venido después ya me ha parecido surrealista, sobre todo cuando se me acusa de hacer algo que esa persona es la primera en hacer. Porque ella fue la primera que mandó a una amiga hace dos años y luego a otra hace unos meses a hablarme. Ella también tiene varias cuentas falsas en las que sigue a gente de mi entorno. Pero claro, como en todo lo relacionado con nosotras, ella sí puede hacer cosas que luego critica a los demás, sobre todo a mí. Lo triste de todo esto es que no haya visto el único motivo real por el que he hecho algo así (que no ha estado bien, lo sé, y jamás negaré haberme equivocado), sobre todo cuando sabe todos los medios que tengo para hacerla daño o saber de ella, y que jamás he usado ni usaré. Los que me conocéis sabéis cómo hago yo las cosas. Pero cuando estás desesperada y descontrolada porque te das cuenta de que te han abandonado sin explicación alguna por enésima vez, cometes errores. Y el mío ha sido usar una cuenta falsa, como tantos de los que me estáis leyendo la tenéis, incluida ella. Pero como siempre, no puedo equivocarme. El rencor que siente es demasiado grande luego. Eso sí, no recuerdo ya las inumerables veces que ella me ha tenido que pedir perdón por cagadas enormes, por faltas de respeto o por cualquier otra cosa. Pero claro, qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno en vez de en el propio, ¿verdad?
Sí, es cierto que ahora mismo escribo con toda la rabia e ira que siento dentro. Pero sé muy bien lo que escribo. ¿Que es el amor de mi vida? Lo será siempre. Eso nada lo va a cambiar. Me importa una mierda ser yo el suyo o no, jamás amaré a nadie como a ella. ¿Que habría querido una vida junto a ella? Sin dudarlo. Pero de la misma forma digo que ahora veo y sé quién es de verdad. Veo que jamás me dará lo que yo necesito. Simplemente no quiere. No me lo merezco, según ella. El egoísmo la puede. Primero ella, luego los demás. Y eso está de puta madre, pero no cuando al hacer eso te llevas por delante a quien haga falta. Eso no es amor propio. Eso es soberbia y egocentrismo. Y eso es totalmente lo contrario a lo que yo quiero, busco y necesito.
Ella y yo sabemos cuál es la realidad de todo esto. Podrá decir misa si quiere, pero ni a ella ni a mí nos va a engañar. Siempre estaré para ella, siempre. Eso jamás tendrá fecha de caducidad. Pero ahora sé que la persona que hubiera querido que me diera lo mismo que yo la he dado durante estos últimos años, sobre todo en los últimos meses, no ha querido. No merezco el esfuerzo según ella.
Así que todo este dolor me ha servido para bloquearla y borrarla de casi todos los lados. Ella lo ha hecho conmigo, pero me importa bastante poco eso para hacerlo o no hacerlo yo. Y no, no es venganza. Es simplemente que ahora mismo no la quiero cerca. Sólo quiero gente que me aporte, no que me haga sentir que soy algo a lo que agarrarse porque no hay nada mejor. Y lo peor de todo, que me lo haya demostrado.
Por lo que ahora que entro en una década nueva, que estoy a punto de cumplir 40, lo hago desde un nuevo comienzo. Juro que no pienso dejar que nadie más me haga daño. Porque sólo me lo puede hacer aquella persona a la que yo le dé el poder y el permiso de hacérmelo. Y eso jamás va a volver a ocurrir. Lo juro.
KEEP SHINING.

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