La depresión
La depresión es un trastorno del estado de ánimo,
transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de
abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una
incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los
acontecimientos de la vida cotidiana. Los trastornos depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Afecta principalmente a la esfera afectiva, como es una intensa sensación de tristeza
constante, angustia, ansiedad, falta de interés y de autoestima, apatía extrema, decaimiento, irritabilidad, sensación de malestar,
impotencia y frustración. Incluso puede disminuir el rendimiento en el
trabajo o limitar la actividad vital habitual.
Cuando alguien está deprimido, se siente incapaz. La falta de autoestima
es un enorme lastre que impide dar cualquier paso en cualquier
dirección. Según el grado de depresión, es posible que incluso necesite ayuda profesional. Es el primer paso para ir saliendo poco a poco de la depresión.
En otras ocasiones, simplemente saber que alguien te escucha, que se interesa por ti y que no te juzga es la mejor ayuda posible. Dar tu opinión no siempre es necesario. Ten en cuenta que esa persona puede sentirse vulnerable y sensible a cualquier comentario externo. Cualquier afirmación puede afectarla más de lo que piensas.
Por eso, valida los sentimientos de esa persona. Escúchala, valórala, entiéndela o, al menos, respeta sus palabras y sentimientos:
-
"Me tienes aquí para lo que necesites": Cuando alguien
que está pasando por una depresión siente de verdad que te tiene
cerca, está recibiendo una ayuda muchas veces más grande de lo que
podemos creer de manera aparente. Debemos ayudar sin emitir ningún juicio.
- "No estás solo": En muchos casos, quien sufre depresión siente que atraviesa un túnel sin luz, y en esa oscuridad es muy importante que no dejemos que sienta que está cruzándolo en total soledad. Hacérselo saber y demostrárselo todo cuanto podamos le ayudará enormemente a sobrellevar la situación.
- "La culpa no es tuya": El sentimiento de culpa por parte de la persona que sufre depresión es algo altamente negativo, ya que siente que si está mal es porque alguna cosa no está funcionando como debiera en su interior, y se culpabiliza de ello.
- "Dime qué es lo que puedo hacer por ti": Cualquier cosa que sea le demostrará que estás dispuesto a colaborar para que se sienta mejor porque eso es lo que deseas.
- "¿En qué clase de cosas estás pensando?": Saber qué tipo de preocupaciones e inquietudes ocupan la mente de la persona con depresión te ayudará a entender el punto en el que está dicha persona. No tengas miedo a preguntar lo que realmente siente o piensa ni esquives temas serios.
- No hacer nada concreto: Puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto. En muchos casos, nuestra sola presencia significará un gran alivio para quien padece depresión. Simplemente el hecho de estar presente entraña una gran ayuda. Que sienta que estás ahí y que no le has dejado de lado es de un enorme valor para la persona que está padeciendo un trastorno depresivo.
La responsabilidad afectiva de un ser querido debería ser la de dar apoyo y sugerir (quizás) soluciones, pero nunca la de tener que sacar a una persona de la depresión. Este es un cargo que nadie debe adjudicarse, aunque la persona deprimida sea la persona a la que más quieres en el mundo. Las personas tenemos derecho a estar deprimidas y a rendirnos. Es fundamental que la persona que tiene depresión sienta que no es cansina y que, si lo necesita, va a poder contar contigo.
Generalmente, cuando pensamos en alguien deprimido nos lo imaginamos llorando. Sin embargo, en las peores depresiones la persona ha dejado de llorar y casi hasta de sentir. Esto ocurre cuando la persona se ha metido totalmente dentro de sí. La depresión es un fenómeno durante el cual el cerebro se va progresivamente desconectando del entorno y de las cosas que le rodean. En un comienzo, la persona no tiene ilusión o esperanza para hacer las cosas que antes le emocionaban, pero le da rabia el hecho de estar perdiéndoselas y de no ser capaz de disfrutarlas o de no tener ganas. Con el paso del tiempo, y si la depresión se agrava, todo le comienza a dar igual.
Tienes que tener muy claro que la depresión no es un problema de falta de voluntad ni de andar un poco bajo de ánimo, sino que se trata de un estado neurológico. Si no ofreces a la persona deprimida la oportunidad de desahogarse y de hacerlo sin juicios por sentirse como se siente, poco a poco se irá metiendo más para dentro, llegando incluso al punto de que pueda sentir que ya nada le importa.
Es muy duro ver a alguien que quieres sufrir, pero no hagas tuyo el problema. Si quieres saber cómo ayudar a tu pareja con depresión, intenta que vaya a terapia, pero claro, ¿qué puedes hacer si no quiere ir? Cuando una persona se encuentra deprimida, lo más seguro es que rechace cualquier posible solución porque eso es precisamente la depresión: La falta de esperanza. A veces, hay que saltarse el paso previo de la negociación y hacer por ella lo que ella misma no puede hacer.
Espero no haberte asustado ni que te hayas sentido muy culpable leyendo esto. Sin embargo, me parece que es vital acabar con asociar la depresión con la falta de actitud. Entiendo perfectamente la angustia e impotencia que supone tener al lado a un ser querido con depresión y no saber qué hacer (lo he vivido desde ambos lados), pero a veces no se puede hacer por el momento más de lo que ya estás haciendo. Si estás en este punto, no dejes de recordarle continuamente lo siguiente porque tal vez sea lo único que ahora mismo necesita:
"No te preocupes. No es tu culpa sentirte así."

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