Luz de gas
Posiblemente no tengas ni idea de lo que es hacer luz de gas. Y si es así, es porque nunca lo has vivido. Tienes suerte. Al contrario que otros muchos términos psicológicos que todos conocemos, éste en concreto es bastante desconocido para la mayoría de las personas. Por desgracia, es una situación muy dolorosa y difícil de vivir.
Lo que comúnmente se conoce como "hacer luz de gas" no es otra cosa que establecer un proceso de manipulación o abuso mental consistente en hacer que otra persona dude de su razonamiento, cuestione su pensamiento o su recuerdo, y modifique la percepción de la realidad, incluso de sus propios actos. Es el intento de alguien de modificar o destruir la percepción
de algún hecho en una persona, además de tratar de desorientar a la víctima, que empezará a dudar de sí misma
basándose en la seguridad con la que el otro le plantea esta nueva
visión.
Se trata de una forma de manipulación mental que puede adoptar varias manifestaciones. Lamentablemente, siempre se construye de manera progresiva y sutil, que acrecienta sin que se note la seguridad en el manipulador y la inseguridad en la víctima.
Algunos pasos para crear la luz de gas serían: Persuadir a una persona de que su
percepción de la realidad, de los hechos y de las relaciones personales
está equivocada y es engañosa para ella misma; Negarle que lo ocurrido y presenciado haya ocurrido; Convencerla de que hizo o dijo lo que no hizo ni dijo; Acusarla de haber olvidado
lo que de verdad ha ocurrido, de inventarse problemas y de sucumbir a sus
suspicacias, de ser tergiversadora, de interpretar
con error siempre, de deformar las palabras y las intenciones, de no
llevar razón nunca, de imaginar enemigos y fantasmas inexistentes, y de
mentir constantemente.
Para quién sabe persuadir a alguien de todo esto, se trata de un
eficacísimo método para manipular a antojo y anular voluntades, y así hacerse dueño de la víctima para convertirla en su esclava.
Esta forma de abuso
moral se construye sobre las negaciones más simples por parte del
manipulador y favorece un contexto de aislamiento en la víctima para elevar su vulnerabilidad y separarla de las opiniones externas (amigos y/o familia) que saquen a la luz la manipulación que está sufriendo. De esta forma, esa
persona se vuelve insegura e incapaz de funcionar de forma
independiente, lo que facilita el autocuestionamiento y destruye la
confianza en su juicio, intuición y valía.
El problema de la luz de gas es que es
muy sutil y resulta muy difícil de detectar tanto por el entorno de la
víctima como por ella misma. Se trata de un proceso continuo que, poco a
poco, acaba con la confianza de la víctima en su propio juicio. La duda que se crea en la víctima promueve que no confíe en ella misma y dificulta que pueda tomar decisiones por sí misma.
Este tipo de maltrato resulta agotador. Es difícil de comprender si no se ha vivido y, sobre todo, es difícil de explicar. Las víctimas no son
conscientes del maltrato psicológico que están viviendo. Cuando toda tu
realidad queda invalidada, no te planteas siquiera que estás sufriendo un
maltrato.
Por mi propia experiencia vivida, puedes reconocer que te están haciendo luz de gas si:
- Te critica y engaña de manera negativa y persistente.
- Casi nunca admite sus errores y se pone a la defensiva ante las críticas.
- Empiezas a dudar de ti, a autocriticarte y devaluarte.
- Niegas el abuso del que eres víctima.
- Sientes que no hay salida.
Como hagas lo que hagas vas a hacerlo mal, como no
te atreves a contarle a nadie por lo que estás pasando y como no te has decidido a buscar ayuda,
te sientes cada vez más impotente y aislado. Pero mientras todo esto pasa, el síndrome de
indefensión va creciendo en tu interior y cada vez te será más
complicado salir de esa situación.
Por eso, si estás pasando por una situación así, tienes que ser más fuerte que nunca. Saca fuerzas de donde no las haya. Y busca ayuda. Porque estando metido en este pozo toda ayuda es buena y necesaria.
Lucha. Lucha con todas tus fuerzas. Y sal de ahí cuanto antes.
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