Fortaleza
Llevo tres días bastante malos y ya sabes que, como siempre, escribir es mi única forma de desahogarme y soltar todo lo que llevo ahora mismo enganchado a mi corazón.
Sé que tengo que ser fuerte y sé que tengo que seguir así. Sé que hay días mejores que otros y que tarde o temprano veré la luz al final del tunel. No es la primera ruptura que sufro, aunque sí pueda que sea la más dolorosa, pero ¿sabes qué? Da igual. Al final, todo se basa en ser fuerte, ser consecuente con mis propias ideas y pensamientos, y no dejar de quererme todo lo que la otra persona nunca me quiso.
Duele cuando te llaman para decirte que lo único que necesitan de ti es tu perdón y que, una vez lo tienen, ya pasas a ser un bonito recuerdo del pasado. Duele cuando hablan contigo de cómo su pareja es o deja de ser con ella y cómo lo único que quiere es que todo se arregle entre ellas dos mientras tú estás muriéndote por dentro demostrando una entereza y una objetividad que te cuesta un mundo sacar de lo más dentro de ti.
Pero todo esto tiene que ser así. Porque cuando han tenido infinidad de oportunidades de intentarlo contigo y sigues siendo la opción B, o ya ni siquiera eres una opción, entonces te vuelves a dar cuenta de que ahí no es.
Y entonces sólo te queda seguir siendo fuerte y recordar por experiencias anteriores que al final el tiempo es la solución a todo. Porque el tiempo te cura y porque el tiempo pone a cada uno en su sitio al final del camino.
Así que en esas estoy yo ahora mismo. Tengo que seguir siendo fuerte y tengo que seguir teniendo fe en el tiempo.
Siempre fue mi mejor aliado.
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