Decisiones



¿Sabías que sólo eres consciente del 1% de las decisiones que tomas al día? Parece ser que las personas tomamos una media de 35.000 decisiones diarias y tan sólo somos completamente conscientes de una pequeña parte de ellas. Nuestro cerebro toma el 99,74% de las decisiones de manera automática, es decir, sin que realmente seamos conscientes de ellas. Mecaniza determinados procesos que se repiten a diario, de manera que el número de decisiones reales que tenemos que tomar se reduce a cerca de cien al día. Esto se traduce a poco más de cuatro decisiones a la hora.

Cuando me enteré de esto me quedé loca porque me pareció una auténtica brutalidad, pero entonces pensé que, de toda esa barbaridad de decisiones, ¿cuáles son realmente determinantes? Y llegué a una única conclusión: Todas.

Y es que, si te paras a pensar, desde decidir a qué hora te levantas o hasta qué vas a cenar pueden hacerte llegar tarde al trabajo o sentir que te vas a la cama muy hinchado. Y si esas decisiones son tan insignificantemente trascendentes, ¿qué me puedes decir de las de dónde trabajar o qué estudiar, dónde vivir o con quién compartir tu vida?

A estas alturas (algunos porque me conocéis personalmente y otros porque me léeis), ya todos sabéis que he pasado unos meses muy complicados. El primer mes estuve muy perdida, pero en los dos siguientes, y gracias a la ayuda de una buena amiga, me he dado cuenta de que, al final, todo es mucho más simple de lo que pensamos y que todo se reduce a una sola cosa: La realidad.

Cuando vayas a tomar una decisión, lo primero que tienes que pensar es si está dentro de tu control o no. Por ejemplo, tú puedes controlar si ponerte unas zapatillas verdes o amarillas, ¿verdad? Pero sin embargo, no puedes controlar si tu pareja te es infiel. Si es el primer caso, OK, easy, my friend. Pero si es el segundo... Si es el segundo, entonces la cosa cambia mucho.

Aún así, tienes que tomar una decisión. En este caso, tendrías que decidir si hablarlo con ella o no. Si no lo hablas, que ya es una decisión en sí misma, tienes también que decidir si perdonarla o no, pero habría una tercera decisión, que sería seguir con ella o no. ¿Y qué pasa si lo hablas? Pues que tendrás que decidir también si la perdonas o no y si continúas con ella.

Como ves, todo, absolutamente todo, se basa en decisiones. No siempre vas a decidir bien y te equivocarás muchísimas veces, pero eso es parte del aprendizaje de la vida. Lo importante es que aprendas de las decisiones malas y escojas otro camino cuando se vuelvan a presentar las mismas oportunidades. Y para hacerlo, sólo tienes que tener siempre presente dos puntos:

Sé realista y sé consecuente.





Comentarios

  1. has tomado la mejor decision q podias. ya era hora.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario