Un año después
El Viernes 24 hace ya un año que mi padre se fue. Si me preguntas, no sabría decirte si se ha pasado rápido o no, pero lo que sí sé es que ha sido un año de muchos cambios. Con mi salida de la que ha sido mi casa durante casi 30 años y con la inminente marcha de mi hermano a Boston, mi madre ha pasado de vivir con tres miembros en casa a quedarse sola.
Aunque, desde luego, no es una situación nada fácil para ninguno de los tres, sigo manteniendo que siempre ha sido, es y será más dura para mi madre que para Jorge y para mí. No es que nosotros no le echemos de menos, claro que lo hacemos, pero al fin y al cabo nosotros tenemos que seguir creando y escribiendo nuestro destino. Sin embargo, mi madre ya había decidido hace muchos años escribir las líneas de su vida junto a mi padre.
He de decir que es cierto que cuando alguien te falta te das cuenta de lo que se te ha ido. Mi padre era un ser especial y excepcional, que siempre se daba por y para su familia, y por la que habría hecho lo que hubiese hecho falta. Incluso ahora que no está, ha dejado la vida encarrilada a mi madre para que no la falte de nada.
Nos acordamos de él en todo momento. Yo estuve la semana pasada con mi madre en Mallorca para ayudarla a pasar el difícil y enorme trago que suponía ir allí por primera vez sin mi padre. Psicológicamente, ha sido duro, sobre todo porque yo he decidido en este caso dedicarme única y exclusivamente a hacérselo a ella lo más fácil posible, pero estoy contenta porque creo que ha sido una experiencia relativamente conseguida y superada.
Igualmente, he decidido ser el bastón y el apoyo de mi madre desde el momento en que mi padre se fue de nuestro lado, pero con más motivo lo seré ahora que Jorge se marcha a Estados Unidos. Sé que ese hombre único que era mi padre y del que tan orgullosa me siento es lo que haría y lo que querría que yo hiciera. Por ti y por mamá, así lo haré, papá.
Te quiero.

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