Que yo no quiero problemas...

Odio las discusiones. Es algo que no me gusta nada porque, por norma general, cuando las personas discutimos, solemos estar alteradas. Me gustan las conversaciones, pero no las discusiones.

Las discusiones surgen cuando dos o más personas no están de acuerdo en algo. Se empieza por intentar explicar a la otra persona lo obvio para nosotros pero, al ver que no lo entiende, se acaba alterando quien explica lo obvio.

Si, aparte de todo esto, las dos personas tienen un carácter muy fuerte, entonces sí que la situación es crítica. La gente de carácter fuerte es dominante y eso hace que queramos que todo el mundo piense y sienta como nosotros. Obviamente, eso es totalmente imposible y más de un conflicto se genera por eso. Además, a veces se discute por tonterías que enfrentan a dos personas y se genera una discusión por una estupidez.

Yo lo único que quiero a día de hoy es tranquilidad. Quiero que una conversación no desemboque en una discusión. Quiero sentarme a hablar y que todo se solucione sin ninguna complicación añadida. Porque tú eres lo más importante que tengo, porque te quiero como nunca he querido a nadie y porque me planteo una vida a tu lado fácil, sencilla y feliz.

Que yo no quiero problemas, que los problemas amargan.



Comentarios

  1. Yo también odio las discusiones, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que no solo la comunicación es algo difícil sino además el simple hecho de saber dialogar. Poco a poco, lo importante es que tu ves la diferencia entre conversar y discutir, teniendo claro lo que no quieres, tal vez sea más fácil encontrar lo que quieres ;)

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