El amor imperfecto
Anoche, mientras volvía a casa a las 2 a.m. (últimamente, esa está siendo mi hora de llegada), venía pensando en las imperfecciones del amor y en que el amor imperfecto es, en realidad, el amor verdadero.
Posiblemente conozcas ya mi historia con Sandra. La primera vez que la vi fue en una gasolinera a unos 60 kms de Madrid más o menos. Yo acababa de comprarme una Coke y ella entraba a echar gasolina (20€ concretamente... sí, sí que me acuerdo). Un sitio raro para conocerse dos personas, te dirás... Bueno, no si tenemos en cuenta que ella y yo habíamos quedado ahí para empezar a adiestrar a sus dos perros.
Desde el primer momento, me gustó físicamente, pero lo cierto es que en esa época mi mente estaba en otra cosa, que era dejarme querer y ya está. Ya sabes que estaba convencida de que quería quedarme sola y la verdad es que durante mucho tiempo esa siguió siendo mi idea.
Ya el primer día congeniamos perfectamente. Yo siempre me quedo a hablar con mis clientes unos 5 ó 10 min aproximadamente cuando acabo la clase del día y así sucedió con ella...los primeros dos días. Fue el tercer día cuando ambas nos enteramos de que las dos "entendíamos" y recuerdo que ese día ya los 5 ó 10 min se alargaron hasta los 45. Para ese momento, yo seguía sin sentir nada, pero recuerdo que cuando me habló de su chica no me dio igual. Lo cierto es que no le di mayor importancia, ya que yo seguía con mi filosofía de dejarme querer, aunque también es cierto que yo estaba bajando ese ritmo sin darme cuenta.
Así pasaron las semanas. Las clases eran Martes y Jueves, y cada vez nos pasábamos más y más tiempo hablando, hasta que ya lo "normal" era quedarnos hora y media después de las clases. Yo me fui a Benidorm a pasar la Semana Santa y fue ahí cuando fui consciente de que Sandra me estaba gustando más de la cuenta. Le di a Sarita una semana terrible porque me pasaba el día contradiciéndome ("Sara, es que me encanta...pero que no, que yo paso de ella,¿eh? Jo, pero es que me encanta..."). Estuve a punto de mandarla un mensaje, pero yo no olvidaba que ella tenía novia (aunque las cosas no iban bien entre ellas desde hacía tiempo ya, pero supongo que su parte de la historia le corresponde a ella contarla) y decidí que lo que tenía que hacer era pasar de ella y seguir a mi rollo, es decir, volver a mi estilo de vida de dejarme querer.
No pude. A la vuelta de Semana Santa seguimos con las clases y, obviamente, seguimos hablando. Es aquí donde entra el amor imperfecto. Durante todo el tiempo que estuve yendo allí, tuve la oportunidad de conocerla con sus cosas buenas y sus cosas malas. Recuerdo que en una ocasión me comentó algo y que yo la dije "mucho hay que quererte para hacer eso" (irónicamente, con el tiempo yo acabé haciéndolo también...). Y, sin darme cuenta, me fui enamorando de esa persona "imperfecta" de la que veía sus virtudes y sus defectos.
Como creo en el destino, pienso que las cosas no suceden por casualidad. Un Jueves cualquiera, tras haber terminado esa semana las clases con ella y convencida de que hasta el Martes siguiente no volvería a verla, salí de fiesta por la noche con Esther. Nada más llegar al Fula, fui a la barra a pedir una copa. Estaba pidiéndola cuando alguien me dio en el brazo, así que pensé que era Esther que me quería decir algo pero, al girarme, me encontré con Sandra. Me sorprendí muchísimo y me alegré más aún. Ella estaba con sus amigos y Sarita apareció al rato, así que nos juntamos unos cuantos. Del Fula pasamos al Escape y recuerdo que yo sólo tenía ojos para ella. Ni siquiera ver a Jennifer dando vueltas por ahí y haciendo el ridículo me impidió disfrutar de ella al máximo. Y fue ahí donde, por primera vez, nos empezamos a decir las cosas claras. Esa noche no pasó nada porque ella aún seguía con su novia y para ambas eso es un motivo de respeto hacia una tercera persona, pero los sentimientos ya estaban ahí.
Las semanas de adiestramiento que siguieron fueron ya bastante curiosas. Durante esos días, ella dejó a su novia. Obviamente, yo no mezclo el trabajo con nada más, así que tuvimos tiempo para seguir conociéndonos. Sin embargo, las miradas y las conversaciones habían cambiado ya para ese momento ("¿Te he hecho algo?" - "No y a lo mejor ese es el problema...") así que, cuando finalmente acabamos, lo que tenía que suceder, sucedió.
Esta relación es diferente a cualquier otra que he tenido anteriormente porque, por primera vez, estoy con alguien de quien conozco sus defectos antes de salir con ella. Creo conocer a Sandra muy bien (al igual que ella a mí) y para nada la tengo idealizada. Sé cuáles son sus virtudes y cuáles son sus defectos, y sin duda alguna, las primeras sobrepasan con creces a los segundos. De la misma forma, ella conoce mis cosas buenas y mis cosas malas, y ha decidido estar a mi lado a pesar de todo. Jamás había estado tan enamorada de alguien como lo estoy de ella. Me completa en todos los sentidos y, por vez primera, mi vida no va unida a mi estado de ánimo, ya que estoy tan segura de ella que tengo una estabilidad continua. He encontrado en ella lo que ni siquiera pensaba que existía y ahora sé lo que es un amor sano y puro.
Y es que tú, Sandra, eres mi amor imperfecto.
No busques a la persona perfecta, sino a la persona correcta que amará tus imperfecciones.

Belu, creo que has hecho una buena reflexión. A veces nos centramos en las virtudes y olvidamos los defectos (que no digo que sea tu caso)pero todo es más fácil cuando aprendes que el equilibrio para con los demás consiste en aceptar ambos, lo cual no es fácil pero tampoco imposible...ya sé que depende de qué cosas...en fin, que me gusta lo del amor imperfecto ;)
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