La felicidad
La felicidad, como muchísimas cosas en la vida, es un concepto muy subjetivo y abstracto. Es algo que te puede durar minutos, horas, días o semanas, por lo que es algo variable. De la misma forma, es raro que te dure meses o años, por lo que es algo también temporal y a la vez positivo, ya que si no tuviéramos momentos malos no sabríamos apreciar los buenos.
Personalmente, estoy pasando por un momento de felicidad. Como acabo de decir, no sé cuánto me durará aunque, si he de serte sincera, espero que mucho tiempo. Además, esta vez la felicidad es distinta del resto de las veces. Supongo que te preguntarás por qué y es tan simple como que antes la felicidad estaba compuesta de momentos; ahora, está compuesta de días. Verás, yo he tenido un imán siempre para la gente problemática (o, al menos, eso dice Gonzalo). En su momento, mi vida giraba en función de como yo estuviera con la gente. Si con mis amigos o mi pareja estaba bien, entonces todo (mis estudios, mi trabajo, etc) me iba bien, pero si tenía algún problema con alguno de ellos, ese estado de ánimo me invadía y afectaba al resto de mi vida. Como me rodeaba del tipo de gente que he dicho antes, había más momentos malos que buenos, por lo que, en mi caso, el tema de la felicidad era algo temporal o prácticamente inexistente.
Con el tiempo y con la edad he ido madurando y he aprendido a ser de otra forma. Es cierto que ésta no era mi forma innata de ser, pero a base de palos me he dado cuenta de que a veces hay que cambiar. Ese fue mi caso. Sé que siempre hablo del cambio que he dado en el último año, pero es que ha sido un año muy significativo para mí. Me puse mi coraza para que nadie más pudiera hacerme daño y aprendí a disfrutar de mí misma, a conocerme un poquito más, a ver lo que de verdad quería y lo que no, a fijarme objetivos en la vida sin depender de mi estado anímico, a seleccionar mucho a la gente que tenía a mi alrededor o que se me acercaba, y a darme cuenta de que mi estabilidad dependía única y exclusivamente de mí. Cuando pasó el tiempo y logré todo esto, entonces pensé que había conseguido lo más difícil que se puede conseguir y aquello por lo que todos luchan: La felicidad.
Estaba equivocada: Lo que realmente tenía era estabilidad, es decir, amigos estables, trabajo estable, estudios estables y economía estable. Todo era perfecto, hasta que llegó ella y me demostró que me faltaba algo: Un vacío en el corazón que lo hacía inestable, y yo no me había dado cuenta porque mi coraza me impedía mirar hacia adentro.
Nadie mejor que ella sabe en qué punto estoy. Tengo mis miedos lógicos (demasiado daño concentrado) y no soporto que vea mi vulnerabilidad. A veces me cierro en mí misma, me defiendo con ironías y trato de aparentar que sigo siendo la más chula del lugar, pero a ella no la hacen falta palabras para hacerme cambiar de opinión. Tan sólo con una mirada y una sonrisa de medio lado me desmonta. De repente, todos los miedos desaparecen y mi corazón la dice todo aquello que mi cabeza jamás se atrevería a decir. En ese momento, me siento segura y tranquila. Siento que estoy a salvo y que cualquier cosa que pasase en ese preciso instante no lograría borrar la cara de boba que pongo mientras la miro.
Y eso, para mí, es la felicidad.
Le agradezco al tiempo que me haya demostrado que las cosas buenas llegan en cualquier momento; nunca imaginaba que conocería algún día este sentimiento...
Le agradezco al tiempo que me haya demostrado que las cosas buenas llegan en cualquier momento; nunca imaginaba que conocería algún día este sentimiento...
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