Desde Puerto Rico
Ya estoy en Puerto Rico. Son las 4:30 a.m. en Madrid, las 11:30 p.m. en San Juan. Hoy ha sido un día agotador. En primer lugar, justo en el momento de salir de casa, me doy cuenta de que las dos maletas que llevo estaban rotas, así que me ha tocado cambiarle una maleta a mi hermano y pasar las cosas de la pequeña a la grande... Llegamos al aeropuerto y, como siempre, corriendo para llegar a tiempo, pero al final llegamos.
Nuestro vuelo tenía que salir a las 12:50 p.m., pero salimos a las 2 y encima tardamos 9:40 horas en llegar a Santo Domingo (donde hacíamos escala) cuando normalmente se tarda 8 horas porque había un pequeño tornado por ahí y hemos tenido que bordearlo... Una vez en Santo Domingo, a esperar a que todos los dominicanos se bajaran y a que echaran gasolina al avión, y de ahí ya para San Juan. Menos mal que es un trayecto de apenas 45 minutos, pero como luego en Puerto Rico tienes que pasar no sé cuántos controles, inmigración, aduana y hasta agricultura (a eso le sumas el tiempo que pierdes esperando las maletas, que aquí son tremendamente lentos para absolutamente todo), hemos llegado a casa a las 10:30 p.m., es decir, a tus 3:30 a.m.
He desecho las maletas (ya sabes lo maniática que soy y que no puedo acostarme sin haber dejado todo ordenado antes) y me he sentado a ver mi mail y a relajarme un poco aquí en la terraza. La verdad es que la paliza del viaje merece la pena porque ahora mismo estoy con uno de mis pijamas de verano frente a la playa, a 25ºC, escuchando las olas del mar chocar contra la arena y relajándome a medida que van pasando los minutos.
Me voy a ir a dormir ya porque estoy mareada y me duele la cabeza, pero bueno, eso es normal si tenemos en cuenta que he estado metida un total de 13 horas en un avión y que tengo un jet lag de 5 horas, así que tampoco es muy preocupante.
Creo que van a ser unas muy buenas vacaciones, que voy a tener el tiempo justo para disfrutar y para cumplir con quien debo cumplir, que voy a pensar y a reflexionar sobre mi vida (pero no en exceso) y que, aunque estos días voy a echar de menos a mis amigos y a mis perros, voy a saber desconectar. Esta vez sí.
Me lo merezco.
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