Que nadie
Que nadie te haga de menos. Que nadie te haga creer que no vales nada. Que nadie te anule. Que nadie te falte al respeto. Que nadie te mienta. Que nadie te haga creer cosas que no son. Que nadie consiga que te veas de una forma distinta de como eres. Que nadie saque lo peor de ti. Que nadie juegue contigo ni con tus sentimientos. Que nadie se ría de ti. Que nadie te engañe. Que nadie te haga sufrir. Que nadie te ridiculice. Que nadie te insulte. Que nadie te desprecie. Que nadie te humille.
Que nadie.
Empezaron los problemas,
se enganchó a la pena,
se aferró a la soledad;
ya no mira las estrellas,
mira sus ojeras
cansadas de pelear.
Olvidándose de todo
busca de algún modo
encontrar su libertad;
el cerrojo que le aprieta
le pone cadenas
y nunca descansa en paz...
Y tu dignidad
se ha quedado
esperando a que vuelvas.
Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón,
que nadie te haga más llorar
hundiéndote en silencio;
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.
En el túnel del espanto
todo se hace largo,
¿cuándo se iluminará?
Amarrado a su destino
va sin ser testigo
de su lento caminar.
Tienen hambre sus latidos,
pero son sumisos
y suenan a su compás;
la alegria traicionera
le cierra la puerta,
no se sienta en su sofá...
Y tu dignidad
se ha quedado
esperando a que vuelvas.
Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón,
que nadie te haga más llorar
hundiéndote en silencio;
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.
Empezaron los problemas,
se enganchó a la pena,
se aferró a la soledad;
ya no mira las estrellas,
mira sus ojeras
cansadas de pelear.
Olvidándose de todo
busca de algún modo
encontrar su libertad;
el cerrojo que le aprieta
le pone cadenas
y nunca descansa en paz...
Y tu dignidad
se ha quedado
esperando a que vuelvas.
Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón,
que nadie te haga más llorar
hundiéndote en silencio;
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.
En el túnel del espanto
todo se hace largo,
¿cuándo se iluminará?
Amarrado a su destino
va sin ser testigo
de su lento caminar.
Tienen hambre sus latidos,
pero son sumisos
y suenan a su compás;
la alegria traicionera
le cierra la puerta,
no se sienta en su sofá...
Y tu dignidad
se ha quedado
esperando a que vuelvas.
Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón,
que nadie te haga más llorar
hundiéndote en silencio;
que nadie te obligue a morir
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.
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